El Ocaso de los Jornaleros de la Caña

Los seis hombres que conforman la cuadrilla 29 del grupo Independiente llegan a descansar al albergue, ahí donde les esperan sus esposas e hijos. Ellos son la mísera base de la industria azucarera y su oficio parece tener los días contados.{DT=2007-08-02 @12-35-03}{SN=001}

 

La figura de don Narciso Gaona “Don Chicho” destaca de los demás, sus 64 años, su complexión gruesa y desde luego su nombre le confieren un aire de respeto ante los demás jornaleros. Él al igual que sus ancestros y sus descendientes trabaja el campo, proviene del estado de Morelos donde algunos meses al año trabaja en la cosecha del sorgo, otros meses labora en el corte de chiles en Ciudad Juárez; pero los más transcurren en estas tierras, donde reconoce que los mejores ingresos los obtiene de la caña de azúcar. {DT=2007-03-30 @13-54-13}{SN=001}{DT=2007-03-30 @15-01-49}{SN=001}

 

Chicho, hijo mayor de Don Narciso  prepara su “mocha” herramienta de los cortadores y su posesión más preciada.Imagen1

 

“El Pelón” juega en el albergue construido hace más de 20 años; ubicado en el poblado de Carmen de Ordaz en Ahualulco, consiste en una serie de barracones, decenas de habitaciones de poco menos de cinco metros cuadrados con un par de camas de concreto.{DT=2007-03-30 @16-03-34}{SN=001}

 

ÉL llegó aquí hace pocas semanas procedente de Nayarit; nació en Guerrero, y jamás ha vivido más de nueve meses en un mismo sitio. Federico su padre, su hermano y su tío José trabajarán seis meses en estas tierras sin descansos ni prestaciones.

 

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Casi todas sus actividades discurren fuera, en parte porque el albergue no tiene electricidad, en parte por claustrofobia. El agua viene desde el galpón de las letrinas, una nauseabunda fosa séptica repleta de moscas. La descuidada infraestructura le queda grande a las seis familias que lo habitan; pero durante muchos años recibió a cientos de jornaleros procedentes de Guerrero y Morelos que venían a trabajar a la zafra.

 

Los jornaleros queman el cañaveral para que sea más fácil de cortar. La paga por quemar una parcela de caña es de menos de diez dólares que se reparte entre los jornaleros que controlan las llamas.Jornaleros_03

 

Con los primeros rayos del sol llegan los demás cortadores del albergue, hacen una rifa y así cada uno sabrá cuales serán los surcos que cortará. Jornaleros_07

 

En algunas ocasiones el rocío matinal impide que la caña se queme parejo y los cortadores ;como en el caso de José, tendrán que quemarlo sobre la marcha trabajando entre el humo, por lo que trabajará mas para ganar menos pues el pago es por la cantidad de pasos de caña cortada.

 

Entre los cortadores es común encontrar niños trabajando entre el tizne y el polvo.Narciso Gaona earns about 100 usd a week cutting sugar cane all days.  Ahualulco Jalisco, Mexico. March 31, 2007

 

El ingreso de un cortador es relativo: depende de el precio que pague el ingenio por la “calidad  de la caña” y del número de brazadas o pasos.

 

Después de más de seis horas al sol el trabajo está terminado, en una buena jornada un cortador ganará aproximadamente diez dólares.image0990color

 

Los cortadores son clasificados como trabajadores temporales, ninguno firma un contrato con sus patrones ni goza de prestaciones sociales.

 

Ocaso de los Jornaleros de la Caña

 

 

 

 

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Tolimán

 

Cae la noche sobre el Llano en Llamas, ese comal de tepetate duro y de cactáceas, escaso de agua, lleno de calores y alimañas. La rala vegetación cruje al ser atajada por el viento, como el tizón crepitante en la hoguera en la que los vecinos calientan el café y la canela a la intemperie mientras esperan ansiosos el arribo de los hijos que se fueron. Tolimán está cerca, pero se oculta en su hondonada, como pueblo encantado para el viajero incauto que no ve el final de este desierto sitiado por volcanes y murallas pétreas.

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Don Lupe lanza un cohete al arribo del primer camión; y con cada explosión el corazón de los que esperan se tranquiliza, ante el reencuentro inminente con la sangre transterrada en el lejano norte, que partió buscando la prosperidad que este campo niega, pues Tolimán es una antesala del purgatorio, por aquello del calor y la vida dura.

A_0307 Sus calles siempre desoladas de día albergan apenas unos mil habitantes. Llueve poco y la temperatura deja pocas cosechas.{DT=2007-06-01 @08-30-38}{SN=001}

Salvo en aquellas empacadoras de hortalizas con capitales transnacionales que aprovechan la estabilidad climática, las escasas heladas y los vientos suaves y secos.

A_033 “Pero esos empleos son matados y no dejan para vivir”. Por eso se van, pero no pierden la memoria ni la querencia…

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“Lo que nos mueve a venir es la necesidad de apoyar a la familia, a nuestra comunidad y desde luego visitar a la patrona, la madre de todos nosotros”, la Virgen de la Asunción, que anda en sus días de fiesta y resucita al extenuado poblado de tierra caliente.

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La noche avanza hasta que se cae. Y a las siete en punto, las distintas delegaciones entrarán: a la vanguardia la banda de guerra, los apaches de Tecomán después, y en el corazón de todo, dos pequeñas imágenes de la virgen encomendadas a los hijos ausentes.

A_038 Javier López, uno de los hijos de don Lupe, corre alrededor de la plaza del pueblo llevando un tradicional “torito”. Las familias de Tolimán llegan a gastar hasta 30 mil pesos en “pólvora” (fuegos pirotécnicos) durante las celebraciones.

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En breve, el pueblo brillará como en sus mejores épocas; los hijos han regresado al ombligo en una fiesta de tres días que oculta la ruinosa decadencia de la vida rural.

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Después, los largos meses del olvido…

    • Los Hijos Ausentes

Aquí se festeja con 18 ruedas

Termina la Navidad de 2007 cuando Felipe y Víctor, cuyo 10-28 es “Chatita” hacen una parada en “La Diligencia”; un restaurante situado a un costado de la ruta Nogales-Chihuahua. Para ellos, 10-28 no es sólo una clave de radio con que identificarse o un sobrenombre; en su mundo es una señal de pertenencia a una colectividad donde el estatus se mide en kilómetros y fronteras recorridas, donde la diferencia entre un día y otro la marca sólo el camino y los retenes.

Proceden de Nogales con rumbo a Ciudad Juárez, donde esperan pasar las vísperas del año nuevo con sus familias; afuera la temperatura roza el punto de congelación mientras el talachas cambia una de las 18 llantas de su tráiler. Beben café y recuerdan las épocas de bonanza “cuando traíamos tanto dinero que había peleas para pagar la cuenta”.

No obstante el colapso de la red ferroviaria, que debería beneficiar a los camioneros, hoy sus salarios están en el suelo: grandes compañías de fletes han abaratado el mercado desde que se abolió el sistema de tarifa única, y esto aunado a los altos costos de la tenencia, la extorsión de las autoridades, altas tasas de interés, falta de prestaciones y atracos; minan día a día los ingresos de aquellos responsables de transportar cualquier insumo imaginable. Su oficio, si bien engañosamente nómada, resulta ser sedentario por completo, con jornadas diarias de doce horas o más al volante, es frecuente escuchar de problemas en los riñones.

04 Felipe y Chatita, oriundos de Tijuana, confían en que ese año sí podrán recibir el año nuevo en casa.

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Algunos de ellos celebran estos días en compañía de sus seres queridos.

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Para otros, en alguna carretera del país, es sólo una jornada más en el camino.

0210Nicolás García, 10-28 –Corcholata-, y Mariana, -Kitty-; decoraron su tráiler para recibir Navidad en las carreteras de Chihuahua.

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“Pedro” pasó las fiestas hospitalizado en Agua Prieta Sonora, después de haber sido herido en un asalto al lado del camino la noche del 23.

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Muchos familiares prenden veladoras al lado del camino para los traileros. La Virgen de Guadalupe y san Martín de Porres son los más requeridos.

06 Lupillo Lara “Batecas” no llegó a su casa y pasó Navidad de 2007 en Nogales, por culpa de una falla mecánica.

09 La Familia Velázquez Chacón  recibe a “Cochiguero”  (al centro) para la cena de Navidad.

08 A Tadeo, en Imuris, Sonora, “Santa” le llevó un tráiler de juguete esta Navidad.

    • Navidad en el Camino/ Diciembre de 2007